Las frambuesas y la nata son una combinación clásica, y añadiendo jengibre a los ya conocidos clásicos, conseguimos una nueva nota oriental.
Preparación del puré de frambuesas: bata las frambuesas en una licuadora. Pasar el puré por un colador. Frote el jengibre pelado en un rallador fino, exprima el jugo a través de una gasa y agréguelo al puré de frambuesa.
Mezclamos la nata, la leche condensada, el azúcar glas y el puré de frambuesa en una licuadora.
Pasamos la mezcla a un recipiente para congelar y la metemos en el congelador durante 3 horas (removiendo cada hora) o cocinamos en una heladera. Al servir, decorar con jengibre confitado, menta, frambuesas.